No son muchas las personas que conocen que la antigua corduba no se ubica exactamente en el lugar que lo hace nuestro casco histórico, es mas aun deben pasar muchos años para que esta iguale el tiempo de existencia que tuvo aquella.
Sabemos que la ciudad romana se fundo aproximadamente en el 154 a.c. por el general Claudio Marcelo, pero antes de esta fundación ya existía desde hacia mucho tiempo Córdoba, no muy lejos de allí, mas a poniente, separada de esta por un arroyo y unas hectáreas de tierra, en lo que actualmente conocemos como parque Cruz Conde, arqueológicamente hablando " la colina de los Quemados".
Existió así pues en nuestro solar una " Dipolis o Diapolis", doble ciudad, la primera ocuparía zonalmente lo que actualmente es nuestro casco histórico, donde habitaron la población romana y otra en esta Colina de los Quemados, ocupada por la población autóctona, nativa que estaban antes de la llegada de los latinos, que bien podíamos denominarlos como Iberos.
Esta ciudad, poblado o como queramos designarlo parece que no compartió vivencias con la ciudad romana hasta un periodo muy posterior.
Nuestra comunidad Ibera que durante muchos siglos, según se desprende de la estratigrafia hizo vida en esta ubicación, tenia unas formas de construcción sistematizadas y unas distribuciones simbólicas propias de su civilización.
Los Iberos siempre solían crear una ciudadela donde practicaban su vida cotidiana, esta se desarrollaba normalmente en las cercanías de un río, arroyo...etc. En este caso esta claro que el río era el Guadalquivir, que en esa época debió denominarse "Tartesos o Certir", pues bien en la configuración urbanística de esta civilización estaba asentada la idea de que una parte de la orilla del mismo se correspondía con la " Ciudad de los Vivos" y la otra con la de los muertos.
Los Iberos concebían el río como el transito desde la ciudad de los vivos a la ciudad de los muertos, que en el caso que nos ocupa y por puro racionamiento geográfico debería estar al otro lado del viejo río, o lo que es lo mismo en las proximidades de la "Alameda del Obispo, la Torrecilla, Cordel de Ecija...".
Este hallazgo arqueológico aun no se ha producido y baste recordar que esta cultura solía enterrarse en la mayoría de las ocasiones con todo el ajuar, recordemos las falcatas ibéricas inutilizadas observables en el museo arqueológico.
Probablemente si se produjera el hallazgo de esta necrópolis, sin lugar a dudas se trataría de uno de los mas importantes descubrimientos arqueológicos del S. XX y SXXI, dada la importancia y dimensión de esta ciudadela cordobesa.

