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jueves, 14 de octubre de 2010

La necropolis Ibera de Córdoba

    


    No son muchas las personas que conocen que la antigua corduba no se ubica exactamente en el lugar que lo hace nuestro casco histórico, es mas aun deben pasar muchos años para que esta iguale el tiempo de existencia que tuvo aquella. 
    Sabemos que la ciudad romana se fundo aproximadamente en el 154 a.c. por el general Claudio Marcelo, pero antes de esta fundación ya existía desde hacia mucho tiempo Córdoba, no muy lejos de allí, mas a poniente, separada de esta por un arroyo y unas hectáreas de tierra, en lo que actualmente conocemos como parque Cruz Conde, arqueológicamente hablando " la colina de los Quemados".
     Existió así pues en nuestro solar una " Dipolis o Diapolis", doble ciudad, la primera ocuparía zonalmente  lo que actualmente es nuestro casco histórico, donde habitaron la población romana y otra en esta Colina de los Quemados, ocupada por la población autóctona, nativa que estaban antes de la llegada de los latinos, que bien podíamos denominarlos como Iberos. Esta ciudad, poblado o como queramos designarlo parece que no compartió vivencias con la ciudad romana hasta un periodo muy posterior.
             Nuestra comunidad Ibera que durante muchos siglos, según se desprende de la estratigrafia hizo vida en esta ubicación, tenia unas formas de construcción sistematizadas y unas distribuciones simbólicas propias de su civilización.
     Los Iberos siempre solían crear una ciudadela donde practicaban su vida cotidiana, esta se desarrollaba normalmente en las cercanías de un río, arroyo...etc. En este caso esta claro que el río era el Guadalquivir, que en esa época debió denominarse "Tartesos o Certir", pues bien en la configuración urbanística  de esta civilización estaba asentada la idea de que una parte de la orilla del mismo se correspondía con la " Ciudad de los Vivos" y la otra con la de los muertos
    Los Iberos concebían el río como el transito desde la ciudad de los vivos a la ciudad de los muertos, que en el caso que nos ocupa y por puro racionamiento geográfico debería estar al otro lado del viejo río, o lo que es lo mismo en las proximidades de la "Alameda del Obispo, la Torrecilla, Cordel de Ecija...". 

    Este hallazgo arqueológico aun no se ha producido y baste recordar que esta cultura solía enterrarse en la mayoría de las ocasiones con todo el ajuar, recordemos las falcatas ibéricas inutilizadas observables en el museo arqueológico. 
    Probablemente si se produjera el hallazgo de esta necrópolis, sin lugar a dudas se trataría  de uno de los mas importantes descubrimientos arqueológicos del S. XX y SXXI, dada la importancia y dimensión de esta ciudadela cordobesa.

Miguel Cervantes Saavedra, su origen cordobes y converso.




Segun A. Medina Molera el origen del literato universal no solo es converso, tambien Cordobes, leamos el siguente articulo en el que se dan las claves para haber llegado a esta conclusion.


Miguel de Cervantes dice ser cordobés y andaluz: en 1593, se declara vecino de la villa de Madrid y natural de Córdoba. No se trataba de un acta de bautismo como la de Alcalá de Henares; nunca sabremos si para Cervantes aquella ciudad de nombre encastillado, supuso realmente alguna referencia significativa. Con dicho testimonio, Cervantes muestra que todavía en el siglo XVI y XVII, se es capaz de diferenciar el lugar de nacimiento del verdadero lugar de origen familiar por genealogía y por sentimiento, en consonancia con su herencia cultural andalusí.” La alcurnia y cepa de Cervantes tiene su origen en conversos cordobeses y granadinos, según los irrefutables documentos cervantinos del Archivo de Protocolos de la ciudad de Córdoba, dados a conocer por el historiador y biógrafo cervantino José de la Torre y el Cerro (1923-1925), quien suministró junto con Alonso Cortés a Francisco Rodríguez Marín, los nuevos documentos cervantinos hasta entonces inéditos.’` Esta genealogía y la autenticidad de los documentos cervantinos citados, están confirmados por los más reconocidos biógrafos cervantistas, entre ellos citamos a Luis Astrana Marín (1948-I 958, 1996), Américo Castro (1925-1972), FranÇoise Zmantar (1980), Rosa Rossi (1988), Jean Canavaggio (1958-1997), Martín de Riquer (1967-1997), Marthe Robert (1963-1996), Fernando Arrabal (1996), Luis Combet (1980), Arsemo Escolar (1997), Franco Meregalli (1997), Angelina Costa Palacios (1997), Alberto Sánchez (1997), Krzysztof Sliwa (1997), Daniel Eisenberg (1997),5° Manuel Andrino (1997), 54 Antonio Cruz Casado (2000),5= entre muchos otros.” Una de las ramas moriscas de los Cervantes asentados en Córdoba era originaria de Granada. Familia de artistas, músicos y cantores, que habían sufrido en directo las consecuencias de la paulatina conquista de aquel reducto de soberanía andaluza que era el emirato Nasrí, así como la obligada conversión cristiana; viéndose forzados a cambiar de lugar y vida por desenvolverse con mucha dificultad tras la conquista cristiana de estos territorios.

Esta rama de los Cervantes había contemplado la pena infinita del jardín granadino con sus fuentes cegadas. Habían presenciado el desgarro humano y la ruina que provocó la conquista de la ciudad, ensanchando su penumbra con una tristeza del tamaño del universo… Eran recién conversos a la fe de Cristo y tuvieron que improvisar y tejer un laberinto de supervivencias veladas; aprender de forma más que acelerada que todos los caminos conducían exclusivamente a Roma y… poco más. Álvaro de Cervantes hizo oposición a maestro de canto en la Mezquita-catedral de Córdoba, ganando la plaza se traslada con su familia a dicha ciudad. Muchos de los avatares de la familia de Cervantes están muy bien documentados en el Archivo de Protocolos de Córdoba a lo largo de más de cien años. Durante los siglos XVI y XVII, abundan en esta ciudad los apellidos Cervantes y Saavedra en diferentes ramas de cristianos nuevos. La ascendencia cordobesa de Miguel de Cervantes podemos establecerla desde su tatarabuelo hasta nuestro autor. Escribe Rodríguez Marín: ¿No es verdad que… sobre ser cordobés Miguel de Cervantes por la ley étnica de su linaje paterno, lo fue asimismo por la levadura cordobesa que dejaron en su alma los primeros años de su vida?.” Cruz Casado ha encontrado en el Quijote expresiones características del lenguaje cordobés del Siglo de Oro. En esta obra también se alude al Caño de Becinguerra y especialmente a la Posada del Potro, por entonces uno de los más famosos lugares de la picaresca andaluza. De hecho, fueron fabricantes de agujas de este lugar los que mantearon a Sancho Panza en uno de los capítulos del Quijote. También Arsenio Escolar dice: La familia fue muy trashumante, y en aquellos años los conversos cambiaban mucho de domicilio para borrar pistas de su pasado y más fácilmente poder buscarse la vida.

El tatarabuelo de Miguel de Cervantes se llamó Pedro Díaz de Cervantes y debió nacer en Córdoba a principios del siglo XV. El bisabuelo de nuestro gran maestro de la literatura, Rodrigo de Cervantes, fue pañero en el barrio de la Plaza del Potro y había nacido en Córdoba hacia 1435, axarquía y morería con mayoría de mudéjares, refugiados moriscos y conversos en general, que también por entonces fue el centro artesano y comercial de la ciudad; lugar donde Cervantes vivió parte de su infancia que evoca en el Quijote (I, 17). Como en muchas familias de conversos, tuvo también algunos parientes que dedicaron sus servicios a la Inquisición en Córdoba, como más adelante tendremos ocasión de comprobar. En 1474, vivía en Córdoba Rui Fernández de Cervantes, que estuvo casado con Catalina Martínez y eran vecinos de la parroquia de San Nicolás de la Villa, padres de Rodrigo de Cervantes quien fue a su vez bisabuelo del autor del Quijote. El bachiller Rodrigo de Cervantes casó con Catalina de Cabrera, de alcurnia desconocida, lo que era tanto como decir de casta de cristianos nuevos; dado el rigor, claridad e interés por mostrar en aquella época la limpieza de sangre si se era de casta cristiano vieja. El bachiller Rodrigo de Cervantes era además trapero de profesión, es decir, comerciante en paños y telas, ocupación propia en Córdoba de conversos de origen musulmán. También en los hábitos inquisitoriales el bisabuelo de Cervantes pierde los autos contra Catalina de Palma, cristiana nueva que había sido arrestada como sospechosa de herejía, según consta en el mismo documento cervantino. Juan de Cervantes, hijo de Rodrigo y abuelo de nuestro autor, contrae matrimonio con Leonor de Torreblanca, para así más abundar en las tradición heterodoxa familiar mal disimulada o imposible de ocultar. Numerosas son las familias de apellido Torreblanca naturales de Córdoba durante los siglos XV XVI y XVII, pero de linaje y solar cristiano viejo conocido, sólo había una: la que tuvo por tronco en Andalucía a Fernando y Andrés de Torreblanca, los únicos de origen navarro que sirvieron a los reyes Juan II y Enrique IV siendo Fernando nombrado alcaide de Cabra. El resto de las familias de apellido Torreblanca, fueron conversos musulmanes y judíos apadrinados y apellidados por esta familia navarra, según era costumbre general entre la mayoría de los bautizados conversos, sobre todo en los señoríos. El hecho de que el cronista e historiador local del siglo XVII, Andrés Morales Padilla, no mencione en su Historia de Córdoba a Leonor de Torreblanca, abuela de Cervantes como hija de Andrés de Torreblanca, que era el único heredero con solar y linaje, es, sin duda, una prueba más del carácter cristiano nuevo que tuvo igualmente esta rama familiar; sobre todo, si tenemos en cuenta, como ya venimos señalando, la importancia que en la época gozaron los abolengos. Otro suceso familiar a tener en cuenta fue que, ya en 1473, presenció Rodrigo Díaz de Cervantes “los sangrientos sucesos, alborotos, crímenes, saqueos e incendios del populacho contra los conversos, de los que fue la primera víctima un Torreblanca. La familia de Cervantes va a vivir muy ajustada a la situación general de las generaciones de conversos o cristianos nuevos, a pesar de sus múltiples intentos de camuflaje. No fue una mera suma de casualidades. Propósitos edificados durante largo tiempo para mejor encubrirse por terror a la Inquisición, se revelaron de pronto inservibles o absurdos; briznas familiares de una experiencia tan dura, van a constituir claves destacadas de la brusca aventura que supuso la vida y obra de nuestro autor. Otro estudioso, Rodolfo Gil Benumeya, insiste en el indiscutible origen converso cordobés de la familia de Miguel de Cervantes Saavedra: Encontramos documentos sobre muchos familiares de don Miguel, de la rama paterna, todos cordobeses, su abuelo, el licenciado Juan Cervantes y su padre Rodrigo de Cervantes, que a pesar del azar de sus sucesivas residencias por toda España, nunca perdió el contacto con su cuna cordobesa donde vivió de 1553 a 1563, en el barrio de la plaza del Potro.” Sobre estos aspectos genealógicos están de acuerdo hasta los biógrafos e investigadores más academicistas y oficialistas del cervantismo, ratificándolos con la actualización de su obra biográfica sobre Cervantes Jean Canavaggio (1997), Luis Astrana Marín (1996), Alberto Sánchez (1997), o Fernando Arrabal (1996), entre otros muchos, aunque una parte de sus biógrafos más recientes dan esta cuestión por algo tan totalmente asumido que ya tan siquiera la plantean.”‘ Como va a demostrar con su propia genealogía familiar el mismo Cervantes, ni para vivir ni para escribir sirve de mucho un exceso de cálculo, mas bien conviene, como sugiere Nietzsche, andar un poco desprevenidos.

Rodrigo de Cervantes, padre de nuestro autor, vive obsesionado por ocultar su origen converso, cambiando en numerosas ocasiones de lugar de residencia, padeciendo en vida de irrealidad, que diría Borges. Como es sabido, su padre fue cirujano, lo que no significaba en aquella época nivel académico ni distinción social alguna: “pero lo de cirujano no hay que entenderlo en su sentido presente: era menos que un actual practicante, un simple encargado de amarrar huesos dislocados o rotos, de sajar granos y de dar sangrías -pero, además, en esta actividad había de competir con los barberos más baratos: “un real por dos sangrías”, dice a don Quijote cierto ganadero haber pagado por la curación de cierto pastorcillo suyo.” Llega incluso a verse forzado a desempeñar oficios al servicio de la Inquisición, igual que tuvieron que hacerlo su padre y otros familiares. Su estado de ánimo vino muchas veces a tal extremo que, muerto, no podría ser el fantasma que afirman algunos investigadores era ya entonces. El propio Miguel de Cervantes ratifica ese penoso estado, así como el servicio inquisitorial de su padre con la declaración que hace en Sevilla el 10 de junio de 1593, en este caso como argumento a su favor en el pleito que sostuvo el mesonero cordobés, Tomás Gutiérrez, con la Hermandad del Santísimo Sacramento del Sagrario, afirmando “ser hijo e nieto de personas que han sido familiares del Santo Oficio de Córdoba”. Era normal que los oficios inquisitoriales fueran ocupados por conversos, ya que era la mejor forma de probar la autenticidad de la conversión; además, al avenirse a ello, disponían de un mejor conocimiento de las causas y de los encausados. Para concluir esta búsqueda y genealogía familiar, hay un conocido pleito que tuvo el padre de Cervantes en la ciudad de Valladolid y que le costó la cárcel, por lo que de nuevo se vio obligado a trasladar su residencia para poder seguir de cerca el procedimiento judicial en sus trámites y apelaciones. Lo que trasluce que la familia de nuestro autor no tenía ganada ejecutoria de hidalguía, pues de haberla tenido le hubiera bastado a Rodrigo con exhibirla o citarla, justificando ser descendiente directo de quien la obtuvo para salir al punto de la prisión, sin más complicaciones. Otro dato más sobre esta probadísima familia de conversos, es el escaso uso que hizo su hermana Magdalena del apellido Cervantes, que solía cambiarlo por los de Pimentel o Sotomayor, y sólo en una ocasión y por comercio de paños consta que hiciera uso del apellido Cervantes.

domingo, 19 de septiembre de 2010

El significado de la caida de Cordoba.


La caída de Córdoba supuso para la cristiandad un acontecimiento celebérrimo , todas las cortes europeas mandaron mensajes de felicitación al monarca castellano por la hazaña realizada , no fueron menos los reinos peninsulares y la Santa Sede , la cual había convertido la causa , prácticamente en una cruzada.

Desde este punto se focalizo la reconquista del resto del reino cordobes , para el mundo islamico la caída de la joya del Califa supuso una enorme perdida en todos los sentidos , económica y moralmente sobre todo , poco a poco la frontera con el moro fue bajando mas y mas al sur , progresivamente iba cayendo castillo tras castillo y los infieles en clara retirada , dirigían sus miradas hacia Granada.

Los campos conquistados que rodeaban a Córdoba eran reducidos e insignificantes en proporción a los excesivos pobladores cristianos que se establecieron en ella, aunque en un primer momento esto no fue asi , de aquí la necesidad de plantear una nueva acción bélica que sometiese el resto de la campiña . Esto es lo que Fernando III realizara personalmente desde finales de 1239 hasta marzo de 1241 . La población musulmana campiñesa fue hostigada por las frecuentes incursiones de los cristianos cordobeses , que con la caída de dicha ciudad habían perdido su capitalidad militar y económica y con la muerte de su rey Ibd - hud en 1238 su cabeza política (12) .

El resultado de todo ello fue la conquista de Almodovar , Luque , Lucena ,Santaella, Moratalla , Hornachuelos , Rute , Bella , Montoro , Aguilar , Benameji , Zambra, Baena y Zuheros, no solo la campiña sino también las subbeticas cordobesas , en suma la totalidad del reino (13).

LOS PACTOS EN LA CAMPIÑA

El gran avance en la recuperación del reino de Córdoba y la ganancia de sus mejores poblaciones lo va a llevar a buen fin Fernando III en compañía de sus hijos Alfonso y Fernando a partir del mes de febrero de 1240. Después de esta fecha y hasta el año siguiente en Marzo , el rey mantendrá su residencia en Córdoba , salvo cuando (14)

" Salie algunas veces en sus cavalgadas , et en sus conquistas fazer ".

Los moros de la campiña escarmentados y perdida toda esperanza de apoyo Almohade , prefirieron entregarse al Rey Castellano por pactos.

Como causas de este estado de desmoralización la situación de abandono de estas poblaciones por

" Correduras et mortandades que los cristianos avien fecho en los moros que moravan en ellos , et esto era ya luengo tiempo y el deseo de los musulmanes de permanecer en sus propiedades. Firmar los pactos era segun ellos seguir viviendo en paz y gozar de la protección del rey de Castilla " (15).

Dice la crónica general :

" Otro si gano desa vez estos logares que aqui seran nombrados , dellos que se le dieron por pleitesias : Quatro logares sennalados desde se nombran en la estoria del arzobispo D. Rodrigo , que fueron desa conquista , et son estos : Ecija , Amodouvar , Siete filla et los otros son estos : Santaella , Moratiella ; Fornachuelos , Mirabel , Fuente Tomiel , Çafra Pardal , Çafra Mogon , Rut , Bella Momntor , Auylar , Benmexit ; Zambra , ossuna , Baena , Cascalla , Marchena , Çueros , Çueret , Luc , Cot y Moron y otros muchos Castiellos que non sabemos sus nombres , que se le dieron a este Rey D. Fernando et que gano desa y da . "

En estas circunstancias se le entregaron al que después fue canonizado como santo, la mayoría de los castillos y villas de la campiña y del valle del Guadalquivir .

Estas conquistas se encuadran o son el resultado de una política de recuperación llevada a cabo por Fernando III contra el imperio Almohade aprovechando su decadencia. El exito de las Navas de Tolosa fue la llave que abrió el dominio cristiano en las tierras altas del Guadalquivir , y , con ellas todo el valle. Ambas circunstancias fueron sopesadas por el monarca , que en el año 1224 inicio sus incursiones andaluzas . En este año las tropas llegaron a Jaén . Al año siguiente , con un nutrido ejército compuesto por las huestes de los consejos de Segovia , Cuéllar , Sepúlveda y Avila , Fernando se dirigió a Baeza donde recibió el vasallaje del reyezuelo local, al Bayasi que se le unió a la campaña a partir de entonces. En el mes de junio , en torno a la festividad de San Juan, llegaron a Jaén y la sitiaron ,pero después de mas de veinte días tuvieron que desistir de su empeño. El ejército prosiguió por Martos , el castillo de Víboras y Alcaudete , y desde allí a Priego.

" Una villa fuerte y abondada e rica e muy sano lugar , e de muchas e buenas aguas , e pobrada muy bien et de recio alcázar " (16) .

Después de descansar dos días en sus cercanías , los castellanos emprendieron el asalto a su población , y lograron tomarla por la fuerza en un ataque en el que fueron aniquilados gran parte de sus habitantes ; los supervivientes se refugiaron en su fortaleza , y desde allí utilizando como valedor al reyezuelo de Baeza solicitaron tratar con Fernando III al que ofrecieron todo cuanto tenían en la fortaleza y además 80.000 maravedis de plata (17).

Los primeros avatares en la conquista de Cordoba.

La noche era húmeda , una brisa gelida hacia palidecer el rostro de aquel que no lo cubriera , apenas se diferenciaban bultos con una luna tan pobre , las alimañas bordeaban las murallas de la ajarquia , en busca de un desperdicio en los enormes basureros que a pesar de las ordenanzas de higiene , se extendían a extramuros ; la confabulación se había perpetrado , la codicia humana es ilimitada y si esta acompañada por la ingrata envidia aun mas. Aquello que fue el reino mas potente de occidente , en cuyo seno habían crecido las artes y la ciencia , florecido la filosofía , iba entrando progresivamente en su definitivo ocaso , todo ello debido a pequeñas intransigencias , discrepancias entre diminutos y particulares seres , incapaces de continuar creando , de sacrificar sus intereses por los de la colectividad. Algunos almogavares y adalides , llegados de Andujar habían conocido la desidia defensiva de la antigua y respetada ciudad de Córdoba , principalmente en la zona denominada de la Ajarquia , donde según un musulmán convertido al cristianismo, que conocía como la palma de su mano el entramado defensivo de las murallas de la ciudad cordobesa, no se prestaban las diligencias oportunas encaminadas a la vigilancia del recinto . Se trataba de una empresa demoníaca , no exenta de riesgo , pero estos mercenarios de frontera no se amedrentaban fácilmente , se habían forjado como el buen acero en innumerables batallas , templando su animo en diez mil escenarios de guerra , y jamas en todos los lances de sus vidas , se les había ofrecido la posibilidad de " valer mas " , de alcanzar la gloria , como esta expedición de guerra se lo ofrecía. La toma o reconquista de la ciudad de Córdoba supuso un importante Avance en la recuperación definitiva de los territorios sureños , que desde hacia varios siglos se encontraban en las manos del Islam . En 1236 era aun demasiado pronto para este suceso , en absoluto la cristiandad pretendía , o mejor dicho imaginaba poder recuperar la antigua capital del Califato , la fortuna y una serie de circunstancias hicieron posible este significativo hecho . Aquella urbe que lo había significado prácticamente todo en una época anterior , se había dejado arrastrar por una fitna(1) que la había mercado considerablemente . La lejanía del peligro cristiano no hacia suponer en modo alguno la posibilidad de un asedio y aun menos de la reconquista de la vieja Corduba . En cambio y gracias a las operaciones de guerra de unos temerarios héroes de frontera , el escenario cambio drásticamente , y aquello que se suponía imposible , resultaría ser factible . Estos hombres que perpretaron estos acontecimientos , la mayoría de ellos y gracias a las mercedes reales , obtendrían importantes privilegios por parte de la Monarquía , que cambiarían definitivamente sus vidas , asi como el panorama político , económico y social de la provincia de Córdoba . Los contactos habían sido los adecuados , aquellos moros traidores aseguraban la vulnerabilidad de ese flanco del paño de muralla , además la cerrada noche acompañaba ; Las escalas se lanzaron con certeza , los acontecimientos se iban desarrollando como estaba previsto . Domingo Muñoz dirigió a los atacantes una breve arenga " "Pues que aquí estamos que fagamos la señal de la Cruz et que nos acomendemos a Dios y a Sancta Maria et al apostol Sanctiago et que punemos de acabar esto porque aquí venimos en servicio de Dios ".(2) Benito de Baños y otros habían conseguido subir al bastión ataviados con indumentaria que no los distinguiese de los moros , y comprobaron como las narraciones del infiel traidor eran correctas , la guardia dormía plácidamente envuelta en sucios trapos para aliviar el frio , eran muchas varas de muralla para vigilar , con toda probabilidad el cabo de la guardia yacería en el lecho, inerte , como en el era costumbre desde hacia muchos años , debido a que la ciudad en ningún momento se sentía amenazada . El peligro de los cristianos era inconcebible , podían permitirse el lujo de descansar ,a fin de cuentas todo el mundo lo hacia a esas horas de la noche. Sin embargo de los cuatro moros que allí había , uno torno del adormecimiento y al girar sobre si y observar a los extraños , pregunto excitado ¿ que quienes eran y que querían ?, Baños y Colodro por ser profesionales de la frontera respondieron en arabe que eran jefes de la guardia y que inspeccionaban las velas ; todo fue rapidisimo , tal vez demasiado , como el fulgurante rayo los Almogavares se lanzaron contra el enemigo, gargantas arabes fueron cercenadas , la sangre fluyo espesa , su calor al contacto con la piel incluso resultaba ser agradable dado el frío , y su olor se enmascaraba con el hedor propio del ser humano , intensificado por el lodazal formado por el agua estancada a los pies de las murallas . Algunos consiguieron escapar despavoridos alertando al resto de los vigilantes ,pero la pequeña hueste cristiana excitada al sentirse victoriosa , encubierta por la terrible noche y la confusión de la sorpresa , se lleno de moral , y paulatinamente fue avanzando por el adarve de la muralla , conquistando a fuerza de bravura varas y varas del recinto amurallado , aunque no el principal si su collación mas importante como era la oriental. Bien pudo ser asi aquella inolvidable noche , el deseo , la ansiedad por destacar , hizo que un grupo de hombres aguerridos fueran apoderándose de metros y metros de muralla , franquearan el postigo y condujeran a los suyos al interior del recinto amurallado , al corazón de la ajarquia . A pesar de que la alegria les embriago ,consideraron oportuno enviar emisarios al rey (3). En una epoca que no correspondia valerosos guerreros se adentraron en el corazon del Islam, fueron tan simples los motivos de esta conquista, la desidia, la dejadez en la vigilancia de la ciudad que en su momento fue de las mas importantes de occidente. Parece una explicacion demasiado simple para un fenomeno que conmociono al mundo occidental y oriental, quizas fueran otros los motivos, mas transcendentales e importantes y que aun estan por descubrir. La excelsa Córdoba haba sido durante centenares de años la joya del Islam , por lo que su población aunque ahora en el segundo tercio del siglo XIII estaba en descenso , antaño registro un impresionante numero de habitantes; unos hablaban de 200.000, otros de 400.000 , los mas de 1000.000 de almas, mientras en el resto del solar peninsular , los núcleos no llegaban en sus mejores casos a los 40.000 habitantes. La ciudad creció desde que fue asimilada por el Islam de manera colosal . En un primer momento se instalo sobre la villa Romana , su perimetro amurallado solo cubría esta parte de la villa aproximadamente , con el tiempo las construcciones a extramuros se convirtieron en autenticas collaciones que transformaron la huerta y los antiguos cementerios en hacinamiento. Como consecuencia de la falta de espacio , por el progresivo aumento poblacional ,la expansión de la ciudad se desarrollo a extramuros , es decir fuera de la muralla . Cuando era importante el numero de casas construidas en este lugar , las autoridades disponían insertarlas en la misma proyectando una nueva cerca alrededor , que las asimilara dentro de la Urbe. Este grupo de temerarios cristianos había entrado por uno de estos chanibs , el mas oriental , sumamente poblado y separado del núcleo principal de la ciudad por una gran muralla y bastiones principales coincidentes con la calle que con el pasar del tiempo se denominaría San Fernando en honor al ilustre soberano conquistador. Durante toda la noche fueron bordeando la muralla mientras observaban como la población , aterrorizada se dirigía hacia el oeste de la villa , buscando las puertas de acceso a la mas noble parte de la metrópoli. Ellos se sentían fuertes veían el terror que causaban sus aceros , el griterio de la multitud aumentaba el rencor por todo lo pasado ,experimentando una sensación similar a la de una manada de lobos cuando ve que su presa tiene como unico recurso , correr , gritar , gemir de miedo, en este caso también se rezaba . Jamas estos almogavares habían visto una ciudad tan extensa , jamas había tenido que recorrer un adarve de muralla tan largo , jamas habían sentido tanto el peso de los siglos de ocupación , ahora estaban a punto de entrar en el corazón del Islam a través de la aorta del imperio , tenían la oportunidad de alcanzar la inmortalidad que otorga la realización de un hecho de similares características. Y ellos eran conscientes de la embergadura de la empresa , sabían de la importancia del momento. LA REACCIÓN CORDOBESA Las horas iban pasando , la perplejidad y el asombro recalaban en las autoridades de Córdoba , los datos que recibían eran imprecisos , inseguros , el aturdimiento hacia mella en este grupo de regidores que por el momento , al no saber el numero de asaltantes no podían tomar otra medida que no fuese la de cerrar las puertas de la Medina y dar refugio a la población de la collación o parte de la villa mas oriental. Con el nuevo dia los expedicionarios consiguieron llegar hasta la denominada puerta de Martos , situada al flanco sur , consiguieron abrirla entrando el resto de la expedición capitaneados por Pedro Ruiz Tafur , con los caballos que les habían transportado desde Andujar (4). Todo esto ocurría el 23 de diciembre de 1235 , pero realmente aquella conquista solo acababa de comenzar , los cordobeses recuperados del sobresalto inicial , comenzaron a organizar la defensa de la ciudad . Poco tardaron en descubrir que el numero de Cristianos era escaso , e inmediatamente proyectararon , desde la villa ataques hacia la ajarquia en donde estaban acantonados ; flechas , dardos , piedras , todo fue lícito mientras causara daño . Los cristianos perdida la euforia inicial ,observaron nítidamente que la situación empeoraba, era necesario solicitar ayuda inmediata . Sin perder tiempo envíaron una misiva a Don Ordoño Alvarez que reunió al punto a cuantos hombres pudo y con ellos se encamino hacia Córdoba, avisando al tiempo al Rey de la situación , el cual andaba por el reino de León (5). LA AYUDA DEL REY , EL ASEDIO . Fernando III no pudo casi creer lo que aquel fatigoso hombre le comunicaba , no era posible que la ciudad Califal estuviera sitiada por unos pocos de Almogavares ,su sueño podía cumplirse , ! oh cuantas veces el monarca había suspirado por las sedas de Córdoba , cuantas veces desde su tierna infancia había escuchado la grandeza de una ciudad universal , cuantas veces imagino que entraba elocuente , altivo , en un dia azul turquil , acompañado por su séquito en aquel vergel junto al antiguo Betis !, de inmediato , desoyendo a sus consejeros se puso en marcha , tenía que llegar cuanto antes , sus servidores y una gran empresa les esperaban , estaba en Benavente , tal vez a un trote - galope adecuado pudieran salvar la distancia a Córdoba en una docena de jornadas. Que importaba reventar algún que otro corcel , a cambio podían hacerse con los equinos de las famosas cuadras de la ciudad califal. Los acontecimientos proliferaban angustiosamente en el arrabal de la ciudad , el alimento comenzaba a faltar , el grupo de cristianos había decrecido a causa de algunas bajas producidas por las afiladas saetas que desde las mas altas murallas de la villa , habían alcanzado a algunos de estos hombres , sabían de la cercanía del monarca , aquello les animaba , pero a veces , sobre todo al amanecer se preguntaban si no era mejor escapar antes de que fuese del todo imposible salvar la vida. La incertidumbre no duro mucho , el Rey llego y su presencia lleno de felicidad y gozo a los cristianos que estaban en Córdoba en medio de tantas dificultades. De inmediato los consejeros y el propio Rey analizaron la situación , llegando a la conclusión siguiente: era necesario para que causase efecto el asedio cortar la via de salida que los moros tenían para su abastecimiento a través del puente antiguo que cruzaba el Guadalquivir ( 6). Asi se hizo , determino pasar el rio , por el cercano puente de Alcolea , a unos doce kilómetros al este de la capital , para acampar a la entrada del puente mayor , en la margen izquierda del rio , desde donde se podía divisar perfectamente la gran Mezquita , tantas veces nombrada y renombrada , de esta forma eliminaba cualquier ayuda que desde Ecija , distante a unos 50 kilómetros , pudiera venir en socorro de los Cordobeses. LA TRAMA DE DON LORENZO DE SUÁREZ Al monarca Ibn Hud le llego la noticia de los sucesos de Córdoba, al igual que el Rey Fernando ,apenas si podía imaginarse la narración recibida ¿ era un sueño o efectivamente una realidad ?. Cinco mil hombres a caballo y mas de treinta mil peones acerco a Córdoba para contrarrestar este intento de conquista , el caudillo no podía creer la misiva , al respecto de que las ordaz cristianas eran poco numerosas , por ello decidió enviar un espía adecuado para conseguir saber con certeza la veracidad del comunicado , ratificar el rumor .(7) Don Lorenzo Suárez a quien desde antaño y por diversos motivos separaba una terrible enemistad con el Rey Fernando seria el elegido , su misión clara y contundente , acercarse cautelosamente al enemigo asediante y valorar la magnitud de las tropas. Lorenzo pertenecía a la raza de los asaltantes , conocía perfectamente su lengua , en definitiva era el mas adecuado para tal labor. Don Lorenzo atenazado por su educación católica , y sintiéndose llamado por la cruz , decidió que era el momento de regresar con sus hermanos .Arribado al campamento militar enemigo , observo el pequeño numero de cristianos que circundaba la vieja ciudad ,la duda lo envolvió , por un lado toco a su puerta la llamada de la fe y el deseo de regresar con su gente , de recuperar su crédito , en cambio por el otro llamaba la fortuna y el prestigio que suponía dar la noticia al monarca Mahometano , comunicarle que no eran muchas las fuerzas Cristianas que asediaban la ilustre Córdoba . El caballero decididamente escogió la tranquilidad del espíritu , la ruptura con esa lucha atronadora consigo mismo. Lorenzo diose a conocer , solicitando audiencia a Fernando , el cual lo recibió con suma sorpresa y extrañeza . Una vez puesta en conocimiento la trama que se proyectaba , comunico asimismo al monarca Castellano un audaz plan que tenía concebido , consistente en engañar a Ibn Hud monarca Arabe , informándole que las tropas cristianas eran numerosisimas. El monarca lo felicito, considerando a bien aceptar el arrepentimiento del caballero Don Lorenzo , agradeciéndole la ayuda que le prestaba (8). Ibn Hud engañado por Suárez decidió no acercarse mas a Córdoba , por temor a que las numerosas ordaz Cristianas pudieran mellar su ejército , había caído en la trampa , dejando a los cordobeses a merced de sus enemigos. LA CAPITULACIÓN DE CÓRDOBA Poco antes del mes de Mayo , muy quebrantados los cordobeses por el cotidiano batallar y vencidos por el hambre , empezaron a tratar sobre la rendición de la ciudad , poniendo como condición que se les permitiera salir salvas las vidas y los bienes muebles que pudieran transportar. Fernando asentio , pero los cordobeses observando que los cristianos no se encontraban en muy buen estado , que les faltaba el alimento y que el período de servicio terminaba, decidieron no respetar lo acordado y aguantar a intramuros ; ante esto , los católicos trataron de fraguar un pacto con el caudillo de Jaén para la toma de Córdoba ,siendo entonces cuando la histórica urbe se entrego definitivamente por miedo a la venganza del monarca (9) . Mientras los Musulmanes Cordobeses se marchaban , cayéndose de hambre en catervas. Su príncipe Abu -i Hassan, entrego al rey castellano las llaves de la ciudad. Inmediatamente este dio gracias a Dios y mando que la enseña de la cruz precediese a la real y fuesen puestas en la muy alta torre de la Mezquita , para que manifiestamente pudiese ser vista por todos (10). Asi se hizo . Cuando la seña del Rey eterno acompañada de la de Don Fernando apareció por primera vez en aquella torre , lleno de confusión y llanto inenarrable a los moros y de gozo inefable a los cristianos. Aquel dia brillo feliz a los cuatro vientos para los cristianos en la fiesta dichosa de los apóstoles San Pedro y San Pablo. Lógicamente el primer paso , cargado de simbolismo fue la ocupación de la muralla de la Medina y el Alcázar. A la caída de la tarde , el canciller real , el Obispo de Osma y el Maestro Don Lope, con el que había subido la cruz a la torre, entraron en la Mezquita ,disponiendo lo necesario para transformarla en iglesia después de purificarla; santificaron el local con aspersíon de agua bendita , dedicándolo a Santa María (12) . Con alta intriga curioseaban todo lo que allí veían , cuando de repente un susurro , una gran inquietud y admiración se levanto por doquier , ¿ que eran aquellos bultos oscuros expuestos dentro del recinto templario ? ! Santo Dios omnipotente exclamaron admirados los que se encontraron en el interior de la mezquita , arremolinandose sobre lo que sin lugar a dudas eran las campanas de Santiago , las cuales Almanzor había arrancado a la cristiandad como humillación , trasladándolas a hombros cristianos desde Santiago hasta la gran mezquita . Tenían que ser devueltas a lo mas alto del templo dedicado al santo rápidamente . Aquel hecho no fue mas que la guinda del pastel , simbólicamente tuvo un gran impacto ,Dios estaba con ellos ,había sido una gran revelación , porque no , un milagro. El sueño se había cumplido , desde el conato de Alfonso VII un siglo atras , no había ondeado al viento desde lo alto del alminar de la gran Mezquita el estandarte de la cruz y de Castilla .Quien hubiera imaginado hacia algunos meses la caída del mas alto bastión del Islam en la península Ibérica , de la caída de aquella dama deseada desde siglos atras por los amoríos Cristianos . Lágrimas cayeron sobre las mejillas de los musulmanes , los cuales eran desgajados del arraigo de su linaje , que durante tantos años había vivido en Córdoba . Sollozos consternaban a la famélica población que partía hacia quien sabe donde. Por el contrario los triunfantes guerreros de Cristo gesticulaban alegremente y un nervioso sentir recorría sus cuerpos , sus nombres pasarían de generación en generación , su estirpe quedaría inmortalizada por este gesto audaz propio de héroes. Una inmensa y misteriosa metrópoli aparecía desierta , sin el bullicio y la algarabía del gentío ,por fin podrían ver las pupilas de los creyentes las tan descritas construcciones que hacían de Córdoba un enclave admirado y misterioso desde hacie siglos . Enormes y dignos edificios se entregaron al asombro de los fascinados conquistadores. La ciudad había mermado mucho , ya no era la que fue , pero aun en su solar se podían distinguir signos de grandeza que rememoraban el glorioso pasado. El alcázar majestuoso , nunca Castillo cristiano ostento tanta belleza y delicada decoración ,y los templos del infiel realmente estaban preparados para albergar a cualquier divinidad . El agua regaba jardines distribuidos edenicamente , flores de azahar contrarrestaban calles encharcadas , llenas de agua y suciedad , excrementos , animales secos se amontonaban en las desiertas calles , no habían quedado ni ratas que echarse a la boca. !Oh que sugestivas eran aquellas casas y plazas , cuanta vida debió de existir en un lugar como este !

sábado, 12 de junio de 2010

Como se hizo el diseño original de la Mezquita de Córdoba




Un catedrático descubre cómo se hizo el diseño original de la Mezquita de Córdoba
- Fuente: Diario de Córdoba

Un catedrático descubre cómo se hizo el diseño original de la Mezquita de Córdoba. El catedrático de Historia del Arte Musulmán de la Universidad de Granada, Antonio Fernández-Puertas, ha señalado que ha descubierto cómo se se hizo el diseñó original de la Mezquita.

El profesor Fernández-Puertas ha manifestado que la Mezquita de Córdoba de Abd al-Rahman I, del siglo VIII, fue diseñada por "un genial arquitecto desconocido, seguramente hispano, quien usó el trazado proporcional clásico grecorromano de Pitágoras. Debido a esto el brillantísimo arquitecto erigió la Mezquita más bella del Occidente musulmán y hoy día una de las diez primeras de todo el mundo del Islam. Esta mezquita del siglo VIII sentó la pauta del trazado arquitectónico de las sucesivas ampliaciones del santuario en los siglos IX y X". Según el profesor Fernández-Puertas, este conocimiento clásico de la proporción se basa en el uso exclusivo de la escuadra, el cartabón y el compás. "Con estos tres sencillos instrumentos de dibujo diseñó la planta de la Mezquita y sus arquerías".

Dijo que dada la planta cuadrada que formaban el patio y el santuario de la Mezquita, adaptó la mitad rectangular del oratorio y la dividió en dos cuadrados. Tomó como radio el lado de un cuadrado y al abatir radios desde las cuatro esquinas del oratorio se cruzaron los radios dos a dos. "El espacio que queda entre dichas cruces es el ancho de la nave central de las once que tiene el santuario original.
Tras esto el arquitecto dividió en cinco partes iguales los espacios a cada lado de la nave central, lo que le dio el ancho de las naves laterales. Las naves 1 y 11 son más estrechas porque se les restó el grosor del muro perimetral Este y Oeste. Después dibujó una cuadrícula y en cada uno de sus vértices colocó una columna. Así ubicó todas de modo geométrico-proporcional en la planta", explicó el catedrático.

Durante una conferencia que dio este profesor días pasados en la Real Academia de Córdoba, dentro de las IV Jornadas de Estudios Andalusíes, proyectó el profesor Fernández-Puertas una serie de fotos hechas por el arquitecto Félix Hernández Giménez cuando excavó la Mezquita en el año 1930. Mostraban que la cimentación de las columnas era aislada y con sólo tres o cuatro piedras, "mejor o peor cortadas, sin tener mortero alguno que las uniera. La misma cimentación presenta el muro corrido de la qibla", explicó.

También analizó el alzado de las arquerías de doble arco de altura, el bajo de entibo de herradura y el más ancho superior de medio punto. Mostró con dibujos cómo el alzado de estas arquerías desde el suelo hasta la techumbre de madera de las naves se hizo también igual. Resaltó la diferencia entre un acueducto estático romano que está construido para llevar agua de modo continuo y la edificación dinámica de las arquerías de la Mezquita, cuyas columnas parecen colgar del techo y cuya función es albergar las canales para expulsar el agua de los tejados de modo rápido para evitar humedad.

Ultimó su conferencia con el análisis de la portada interior de la Puerta de los Ministros (hoy llamada Puerta de San Esteban) cuyo trazado interior "se hizo también con el mismo sencillo manejo del cartabón, la escuadra y el compás. Es decir, el conocimiento práctico de la proporción clásica grecorromana se aplicó a toda la edificación de la Mezquita. Debido al buen trazado proporcional de la planta se pudo hacer el de los alzados de las arquerías y esto ha permitido que se haya conservado el oratorio del siglo VIII en tan buen estado aun sin tener prácticamente cimentación", añadió.

miércoles, 26 de mayo de 2010

¿ Que fue de los Omeyas cordobeses?

    Los omeyas eran un clan de la tribu de Quraysh, de La Meca, a la que pertenecía Mahoma. El antepasado que da nombre a la familia, Umayya ibn Abd Shams, era sobrino de Háshim, bisabuelo de Mahoma. El primer vínculo de los omeyas con el califato se produce cuando un miembro del clan, Uthman ibn Affan, rico comerciante de La Meca y esposo sucesivo de dos hijas de Mahoma, es elegido sucesor del califa Omar a la muerte de éste en el año 644, convirtiéndose de este modo en el tercero de los llamados califas bien guiados. La elección de los califas entra en conflicto, cada vez que se produce, con las reivindicaciones del llamado Partido de Ali, que afirma que Ali ibn Abi Tálib, primo y yerno del profeta, es quien debe ocupar el cargo debido a su estrecha proximidad con Mahoma.
 Uthman es asesinado en el año 656 y Ali es elegido califa. Sin embargo, esta elección es contestada por otro miembro del clan Omeya, Mu`awiya ibn Abi Sufyan, a la sazón gobernador de Siria. Muawiya, este acusa a Ali de complicidad en el asesinato de su predecesor y se levanta en armas contra él. Ambos ejércitos se enfrentan en la batalla de Siffin, acontecimiento de gran importancia pues es el que marca el origen de las tres grandes divisiones doctrinales del Islam. 
    Ali es derrotado y se retira a su plaza fuerte de Kufa (Irak), mientras que Muawiya se proclama califa en Damasco, trasladando de este modo la capitalidad del Estado islámico de Medina, en el Hiyaz, a la urbe siria. El califato de Damasco (660-750). El califato omeya acaba con el sistema de elección del califa por un consejo de notables y da paso a un sistema puramente hereditario, convirtiéndose de este modo los omeyas en dinastía. 
     De cara al exterior, los omeyas prosiguieron las conquistas de la época precedente. es durante este periodo cuando se dan las últimas grandes expansiones del imperio islámico: por el oeste se conquista el Mágreb, fundándose la ciudad de Cairuán, y la Península Ibérica; por el este se acaba de someter Irán y se hacen incursiones más allá de sus límites, hacia Afganistán y China, donde es detenida la conquista.
     En un plano de política interior, los omeyas tienen muchos enemigos. Los alíes o partidarios de Ali, así como la rama de los Jariyíes, escindida de los alíes en Siffin, siguen muy activos en varios lugares y especialmente en el Iraq: Basora es un foco de disidencia jariyí, empeñada en combatir a los que llaman califas ilegítimos, mientras que Kufa sigue siendo bastión de los alíes (más tarde llamados chiíes).             Muawiya logra apaciguar la situación sobornando a Hasan, hijo mayor y sucesor de Ali, quien había muerto en el año 661, evitando así una nueva guerra civil. La muerte de Muawiya marca el inicio de un nuevo conflicto, pues se abre otra vez la cuestión sucesoria. Aunque había nombrado heredero a su hijo Yazid, esta transmisión familiar del cargo es contestada y muchos vuelven sus ojos hacia Husayn, hijo menor de Ali. Husayn y el pequeño ejército que le acompañaba es masacrado por las tropas del nuevo califa en la batalla de Kerbala (680), cuando se dirigía a Kufa a ponerse a la cabeza de una rebelión. La muerte de Husayn, personaje respetado por todos los musulmanes, causa gran conmoción y añade material a las acusaciones de impiedad y falta de escrúpulos que desde el principio se esgrimieron contra los omeyas.
     Con la muerte de Husayn queda establecida definitivamente la línea sucesoria, que será reconocida por la mayoría de los musulmanes. Alíes y jariyíes seguirán sin embargo su labor de oposición y a la larga contribuirán a la caíde de los omeyas.
     En términos generales, se podría decir que los omeyas emprendieron la tarea de organizar administrativamente un territorio considerablemente mayor que el que controlaron sus predecesores, y con una población mayoritariamente no árabe, formada por no musulmanes o por personas recién convertidas al islam, características que no tendrá cuando pase a manos de sus sucesores abbasíes un siglo más tarde.
     Los califas omeyas tuvieron tendencia a actuar más como reyes, es decir, a preocuparse de la administración, que como líderes religiosos. Las conversiones al islam no fueron estimuladas, pues podían suponer una mengua en los ingresos del Estado debido al mayor volumen de impuestos pagado por los cristianos y judíos, e incluso se llegó a prohibir en algunas ocasiones. De ahí la acusación de ser malos musulmanes que sus enemigos lanzaron contra ellos.
     Hacia el año 740 el califato omeya se hallaba debilitado debido, por un lado, a las luchas intestinas en el seno de la propia familia omeya. Por otro, a la presión constante de jariyíes y alíes. Fueron estos últimos quienes iniciaron una revuelta en Irán que pretendía restituir el poder califal al clan de los hashimíes (al que habían pertenecido Mahoma y Ali). A la cabeza de la revuelta, en el último momento y sin que los historiadores hayan conseguido explicar bien cómo, se puso Abu l-Abbas, jefe de los abbasíes, una rama secundaria de los hashimíes. Su ejército de estandartes negros (los de los omeyas eran blancos) entró en Kufa en el año 749. 
    El califa omeya, Marwan II, huyó a Egipto y Abu l-Abbas se convirtió en califa. Todos los omeyas fueron asesinados; incluso se sacó a los muertos omeyas de sus tumbas, para borrar de este modo los rastros de la familia. Sólo uno logró escapar a la matanza, y con el tiempo reaparecerá en el otro extremo del mundo islámico, en Al Andalus. 
     El emirato independiente de Córdoba (755-929) El único sobreviviente de los omeyas, Abd al-Rahman, se exilia al Mágreb, zona por entonces refugio de todas las disidencias debido a su alejamiento de las capitales califales. Huésped de tribus bereberes junto a un puñado de aliados, Abd al-Rahman recaba apoyos entre las tropas sirias de Al-Andalus, hasta que en septiembre del año 755 desembarca en Almuñécar. Con el apoyo del yund o ejército sirio de Al-Andalus, vence al gobierno de los abbasíes en la batalla de Al-Musara (756) y es nombrado emir por sus partidarios. Abd al-Rahman, llamado Al-Muhāyir (el emigrante), gobernará a la defensiva, esto es, pendiente de las conspiraciones de los partidarios de los abbasíes y otros grupos, particularmente los bereberes y los yemeníes, que se rebelarán varias veces entre los años 766 y 776. Abd al-Rahman se apoya en el ejército, que es aumentado en efectivos, y nombra para los cargos de la administración a miembros de su clientela. Se rodea también de una guardia personal de mercenarios, y para financiar todo ello aumenta los impuestos. Al-Andalus se hace así políticamente independiente, aunque Abd al-Rahman evitará hacer explícito su no reconocimiento del califa de Bagdad para mantener la apariencia de unidad en la umma o comunidad de musulmanes. 
    A su muerte, Al-Andalus es un Estado totalmente estructurado. Le sucederán otros cuatro emires antes de que el país se independice también en el plano religioso, dando lugar al califato de Córdoba. El califato de Córdoba (929-1031). Será el emir Abd al-Rahman III, An-Nāsir, quien consume la ruptura con oriente proclamándose califa en el año 929, ya que de todas maneras la umma había quedado escindida por la creación, en Túnez, del califato chií de los fatimíes. Con ello, los omeyas consolidan su posición de poder y al mismo tiempo consolidan la posición del país en el exterior. 
     Tras la ocupación de Melilla en 927, a mediados del siglo X, los omeyas controlaban el triángulo formado por Argelia, Siyimasa y el océano Atlántico. El poder del califato se extendía, asimismo, hacia el norte y en el 950 el Sacro Imperio Romano-Germánico intercambiaba embajadores con Córdoba. En el norte de la península Ibérica los pequeños reinos cristianos pasan a formar parte de las posesiones feudales del Califato, sometiéndose a su superioridad y arbitraje, soportando toda clase de imposiciones a cambio de la paz. Esta es la etapa política de mayor esplendor, en la península Ibérica, de la presencia islámica, aunque la misma durará poco tiempo ya que, en la práctica, su apogeo acaba en el 1010. Oficialmente, el califato continuó existiendo hasta el 1031, año en el que fue abolido como consecuencia de la fitna o guerra civil provocada por la posesión del trono entre los partidarios del último califa legítimo, Hisham II y los sucesores de su primer ministro o hayib, Almanzor. 
    El final del califato dio paso a la fragmentación de Al-Andalus en diversos reinos conocidos como reinos de Taifas. 
     Tras la desintegración del califato de Córdoba, el linaje de los omeyas se diluye lentamente en la población de Al-Andalus. A finales del siglo XVI, el morisco granadino Fernando de Córdoba y Válor, descendiente de los omeyas, será elegido rey de los moriscos durante la llamada guerra de las Alpujarras, cambiando su nombre cristiano por el árabe Muhammad Ibn Umayya, que pasará a las crónicas como Abén Humeya.
     Algunos genealogistas y arabistas piensan que el apellido castellano Benjumea y sus variantes (Benhumea, Benhumeda, Benumeya, etc.) procede del árabe Ibn Umayya y por tanto sus portadores podrían ser descendientes de los omeyas.
     El color verde del estandarte omeya sobrevive hoy en la bandera de Andalucía (junto al color blanco de los almohades, ya que la enseña andaluza es la bandera andalusí, la arbondaira) y en las banderas de varios Estados árabes, aquellos cuyas enseñas están formadas por los colores que representan a las grandes dinastías: negro en recuerdo de los abbasíes, blanco por los omeyas, rojo por los hachemíes, con adición, generalmente, del verde del islam. Son ejemplos de esta combinación de colores las banderas de Palestina, Sudán, Iraq, Kuwait o Sahara Occidental entre otras muchas.
     Abd al Rahman III, dio el paso de proclamarse califa en Córdoba, aunque el poderoso Estado por él creado no sobrevivirá a la crisis de finales del siglo X y principios del siglo XI, desintegrándose el califato en 1031, y diluyéndose la familia omeya en sus luchas intestinas sin que pueda seguírsele la pista en adelante.

martes, 13 de abril de 2010

Pasadizo hacia la mezquita.

    En el saber popular cordobés, pasea la idea de la existencia en época califal de un pasadizo que uniría la torre de la Calahorra con la gran Mezquita Aljama, este pasadizo cruzaría el rio por debajo de su lecho. Tampoco es extraño escuchar al gentío afirmar asimismo la existencia de un pasadizo que transcurriría desde la Mezquita hasta Medina Azahara. 
¿Que puede haber de cierto en todo ello?, ¿de donde surgió esta leyenda?
     Probablemente esta idea se inserte dentro de una realidad distorsionada. Efectivamente existieron muchos pasadizos en épocas remotas, incluso en la vieja Córdoba esta idea romántica siempre ha causado admiración , sin embargo es posible que en este caso si que tuviera al menos un elemento realista, una base racional, que arrancase de una construcción que efectivamente unía dos inmuebles fundamentales, hablamos del SABAT, un túnel pasadizo a unos tres metros de altura por el que se llegaba desde el Alcázar califal a la Mezquita, pasemos a analizar esta circunstancia: 
     El Sabat cordobés era un pasadizo de comunicación entre el alcázar y la mezquita aljama utilizado exclusivamente por los emires y los califas. Tenía dos partes, una visible desde el exterior, consistente en un puente apoyado en tres arcos que salvaba la calle, lo que permitía el tránsito normal por la calzada, y otra parte oculta en el interior de la mezquita, detrás de su muro de la alquibla. El pasadizo se dividía en ocho habitaciones, cinco en la mezquita y otras tres en el puente, cubiertas con bóvedas simples y separadas por ocho puertas forradas de bronce y hierro.
    No fue éste el primer Sabat de la mezquita de Córdoba. Ya el devoto emir ‘Abd Allah (888-912) había instalado uno. Consistía también en un puente sobre la calzada aunque, a diferencia del de al-Hakam, aquél no tenía continuación en el interior de la sala de oración. La razón que le llevó a construirlo fue que cada vez que acudía a la mezquita a rezar, el populacho interrumpía sus oraciones. Ante algunas protestas de los alfaquíes, decidió ocultarse de las miradas de los fieles mediante este paso privado. El imán al-Mustansir, al-Hakam, Príncipe de los Creyentes, mandó hacer este acceso a su lugar de oración a su chambelán Ya‘far». Eran los años 970-972.. El Sabat sin embargo no era un mero pasillo. Según cuentan las crónicas, ‘Abd Allah se sentaba allí tras la oración del viernes para observar a los transeúntes sin ser visto; escuchaba sus conversaciones y así se enteraba de sus problemas cotidianos y de las injusticias que se cometían en la ciudad.
 En la Mezquita de Córdoba se supone hubo dos “Sabat”. El primero cuando gobernaba el Emir Abd Allah (888-912), y unía el alcázar musulmán con la Mezquita a la altura de lo que hoy es la Puerta de San Miguel. L.Golvin mantiene la hipótesis de que sería un solo arco de unos tres metros de altura. Alhaken II lo mandó derribar porque con la ampliación de la Mezquita hacia el sur (965) que a su vez traslado el Mihrab, ya no cumplía su objetivo. Entonces se levantó un nuevo “Sabat”, de unos cinco arcos por la anchura de la calle en ese lugar. El geógrafo ceutí Al-idrisi dice que tenía ocho puertas interiores, entre el Alcázar y el muro de “quibla”. Estuvo en uso hasta 1610, año en que por reformas en el Palacio Episcopal, el Obispo Mardones le metió la piqueta destructora. 
     Miguel Salcedo Hierro, cita en su libro sobre la Mezquita un texto atribuido a Ambrosio de Morales, testigo presencial ya que vivió y murió en 1591, en el Hospital de San Sebastián, actual Palacio de Congresos, y vería a diario lo que quedaba de él. 
 “De la parte en que el muro occidental se une formando ángulo con el meridional, salía, como ya dijimos, y duró hasta el principio del siglo XVII, “una alta puente” de sillería que atravesaba la calle hasta el palacio episcopal que está enfrente y en otro tiempo hasta el alcázar, porque había servido a los califas de pasadizo cubierto para ir desde éste a la Mezquita, . Tenía de ancho más de veinte pies (5 metros 572 milímetros) y estaba todo atravesado por arcos muy fuertes y espesos, y cubierto de bóveda.     Cada arco vacío estaba entre dos divididos por un muro, en cuya parte media había una puerta que se cerraba con hojas forradas de hierro y bronce, y así quedaban ocho piezas divididas por un arco. Estas ocho piezas tenían otras tantas puertas, de las cuales, las cuatro primeras miraban a occidente, por lo que era necesario que estuvieran allí encerrados para abrir dos porteros.
 ¿Qué se conserva de todo este complejo dispositivo destruido en el siglo XVII? 
Pervive la parte correspondiente a la mezquita, con la puerta de acceso a la macsura y la puerta donde se unía el puente, visible hoy desde la calle, en el extremo del muro occidental.