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sábado, 29 de octubre de 2011

Como se construyo la Mezquita de Cordoba segun el manuscrito de Tamagrut


Del manuscrito de Tamagrut edit. del texto árabe por Hussein Monés en la Rev. del Instituto Estudios Islámicos de Madrid (1965-66). Bajo el título de: Nueva descripción de la Córdoba Islámica (PP. 161-181 del texto árabe).

Dios la restituya. Y la medida de su dimensión, como lo que se contó en su historia.

Dijo el Señor de los historiadores (al-Razi) ¡Qué Dios le haya perdonado! Refirió Ibn Utba de 'Ubayd Alláh al-Zahrawi que a su vez lo tomó de sus jeques. Que el lugar (que hoy ocupa) la mezquita de Córdoba era un foso profundo adonde los cordobeses arrojaban las basuras, animales muertos y carroñas. Y cuando vino Salomón, hijo de David -¡Para ellos la paz!- al país de al-Andalus, pasó a Córdoba y se estableció frente a ella, vio aquel foso y lo examinó. Luego le dijo a los genios: 'taponad el lugar, lo nivelaremos y construiremos en él un templo donde se glorifique a Dios el Altísimo’. Y ejecutaron genios lo que les ordenó el enviado de Dios Sulayman (Salomón). Y cuando acabaron el nivelado ordenó a ellos que construyeran un templo, y así lo hicieron. Y dispuso que el templo lo habitaran los hijos de Israel y dispusieron~en ella las reglas (de la Tora) y de los salmos. Y así quedaron hasta que Dios envió a 'Isá (Jesús) -¡Sobre él sea la paz!- y se difundió el cristianismo y se convirtió este templo en una iglesia para los cristianos -¡Sirvan a Dios Altísimo en ella!- Y leyeron generaciones hasta que con quistó al al-Andalus el Islam' y entró Tariq ben Ziyad mawlá de Musa ben Nusayr y ordenó la construcción citada en la mitad de aquella iglesia. Así se hizo, permaneciendo la otra mitad de la iglesia en manos de los mozárabes ("nasará al-dimma"). Y así continuaron las cosas hasta gobernó al-Andalus el iman 'Abd al-Rahmán ben Mu'awiya al-Dajil, que compró la segunda mitad de la iglesia y amplió así la mezquita aljama excelsa, invirtiendo en su construcción cien mil dinares en peso.

Luego realizó ampliación y embellecimiento su hijo Hishám (I) y su descendiente al-Hakam. Después se realizarían numerosas ampliaciones. Y fueron nueve arcadas antiguas las que construyó su abuelo 'Abd al-Rahmán al-Dajil y su hijo Hishám y quienes les precedieron a ambos de los emires.

'Abd al-Rahmán ben al-Hakam amplió una nave de la parte oriental y una nave de la occidental y decoró once arcos. Elevó sus techos con aparejos magníficos. Dispuso que la extensión de la nave fuera de 9 codos y medio. Y completó en siete las puertas de la mezquita aljama, siendo la anchura de cada puerta de cinco codos. Dispuso que la ampliación, desde el fin de las columnas hasta el final de la qibla, fuera de 49 codos y que el ancho de las pilastras en la mezquita fuera de cinco palmos.

Amplió, también, la parte norte de las galerías de las mujeres en 23 columnas en el año 234 (848-849).

Luego realizó otra ampliación el emir de los creyentes, al-Hakam al-Mustansir bi-lláh -¡Dios se apiade de él!-, en once naves (balat) y trasladó para ello el antiguo mirhab hacia el lugar que hoy ocupa, edificándolo con arte y solidez, decorándole magníficamente. Gastó en ello una gran fortuna. Fabricó para el mirhab un gran púlpito (mimbar) compuesto de ébano y sándalo rojo y amarillo, de maderas: al-Naba', 'Anab, al-Shawhat; y de madera palo brasil (al-Buqqam). Este alminbar lo construyó en la maqsura.

Luego hubo otras edificaciones, decoraciones en la mezquita sobre lo que habían edificado los califas en más de la mitad por el hayib al-Mansur ibn Abi 'Amir. Comenzó la obra a principios de la luna nueva de rayab del año 384 (11 de agosto 994), habiendo durado las obras 2 años y medio. Se emplearon en esta ampliación -¡Apiádese Dios!- los nobles de Galicia y al-Afrany y los temporeros de los cristianos, todos trabajaron en la obra encadenados con grilletes hasta que se acabó la construcción. Construyó también el aljibe que recogía las aguas de lluvia del patio de la mezquita descrita, terminándose todo con gran esmero. De este modo la mezquita adquirió de largo, con esta ampliación desde la qibla hasta el costado, 347 codos y de ancho 250 codos. Y la medida de la superficie de ella era de dos almudes y un cahíz, y otros dicen que la dimensión de la tierra del recinto es de 11 cahices y tres cahíces de tipo de Córdoba. El número de naves cubiertas era de 19, el de puertas pequeñas y grandes, de 35, de las cuales 21 eran grandes y el resto pequeñas. De estas puertas, siete están en el costado occidental y en el oriental nueve, diez en el lado septentrional y el resto en el lado sur, donde está la Bah al-Sabat por donde entran los califas a la mezquita. Las puertas de la mezquita están recubiertas de hojas de cobre chapeadas de oro.

El número de columnas que soportan el techo y las partes contiguas, el mírhab y alminar son, entre grandes y pequeñas, 1.409 columnas. De ellas en el interior de la Maqsura hay 119 columnas. En el exterior e interior del alminar (sawmu'a) hay 140 columnas. Soportan el techo de las naves y partes contiguas mil doscientas cincuenta y tres columnas.

El alminar mide en cada lado 80 palmos (de su cuadrado) y la altura hasta donde se sitúa el almuédano es de l6() codos. El antiguo alminar tiene 54 codos de alto y la anchura de cada cuadrado era de 18 codos. El número de escalones del lado derecho del alminar es de 107 y el del lado izquierdo 110 peldaños. El número de arañas (lámparas) pequeñas es de 235 y en cada arana (o lámpara) hay siete calíces (candilejas). El número de lámparas grandes es de 89, de las cuales hay cinco en el alminar; en la nave de la qibla hay cuatro que son las más grandes y lleva cada araña siete arrobas de aceite que se consumen cada noche. En la maqsura [cámara] hay tres arañas de plata pura y cada una de ellas lleva 18 libras de aceite.

Y se queman en la mezquita que describimos -¡Dios la devuelva al Islam!- de aceite cada año en las arañas (lámparas) citadas 1.030 arrobas y de ellas en el mes de ramadan particularmente arden 500 arrobas en total.

Se hizo en la mezquita un gran mimbar (púlpito) que tenía 1.036 piezas incrustadas; costó cada pieza siete dírham y cada una de ellas hecha con una clase de madera preciosa, como madera de olor y otras clases. Cada pieza sujeta con clavos de oro y plata. La cabeza de cada clavo era una estrella con piedras preciosas. Desde luego no se fabricó en el Islam un mimbar más bello que él. El número de escalones del mimbar es de 9. Tiene a su servicio cinco empleados. El costo de su obra fue de 30.750 dinares y 3 dirham.

El número de servidores, guardianes y almuédanos en la mezquita en tiempos de los califas y en los días del hayib al-Mansur ibn Abí 'Amir era de 300 hombres. En los días de la fitna dicha cifra quedó en 87 hombres.

No hay en al-Andalus ni en país del Islam mezquita más grande que ella.

Y se labró en la cúpula que está en medio de la mezquita una lámpara (turaya) enorme de un diámetro de 50 palmos con 1.084 copas (candilejas), revestida toda ella de oro. Y sustentaban las lámparas de la mezquita. entre grandes y pequeñas, las que están en las cúpulas (bóvedas) y las que están delante de las puertas, 1.058 candilejas y en cada una de ellas unos ganchos de plomo en cada punta, pesando los velones de plomo 14 arrobas.

Se colocaron en lo más alto del alminar tres granadas con un diámetro cada una de tres palmos y medio, siendo dos de ellas de oro y tres (sic) de plata delante de ellas dos. Sobre ellas una azucena hexagonal, terminando todo con una granada pequeña de oro en la punta del mástil o lanza, lo cual constituye una de las maravillas de la tierra.

De las (referidas) puertas de la mezquita, una de ellas es sólo para entrar las mujeres y ella de las puertas [...].

Tiene esta mezquita citada una habitación del púlpito (mimbar) un ejemplar del (Corán) del emir de los creyentes 'Utman ben 'Affan -¡Dios se apiade de él!-, escrito de su puño y letra. El cual tiene adornos de oro, perlas y jacintos. Tiene una envoltura brocada y está colocado sobre un sillón de madera de olor con clavos de oro.

Había dispuesto para la mezquita cada viernes una libra de madera de áloe y una libra de ámbar para fumigar la mezquita.

Se construyeron hacia los costados oriental, occidental y septentrional, tres cisternas y en cada cisterna 20 habitaciones para uso de los feligreses. En el patio un aljibe y en medio de él un surtidor de agua de veneros. Y se acabó todo esto con solidez y perfección en el año 390 (13 de diciembre 999 al 1 de diciembre 1000).

martes, 11 de octubre de 2011

El enigmatico Zyryab, un hombre excepcional



Siempre ha habido hombres que han ido por delante de la sociedad, a ellos les debemos los avances producidos en todos los ordenes de la vida, Galileo, Da Vinci, Colon, Guttemberg...etc, en nuestra ciudad hace ya muchos siglos paseo uno de estos seres influyentes, su paso nos dejo tradicciones imborrables y formas de concebir la vida que se han mantenido hasta la actualidad, se le conoció como Ziryab, incluso una calle conserva su recuerdo, pero ¿ quien fue, de donde vino, que hizo...?

Fue un personaje mítico en la historia del mundo árabe. Además de inventar la música andalusí, fue el responsable del refinamiento que consiguió Al-Andalus en el siglo IX. Cuando en Europa ni se lavaban, en Córdoba había 600 baños públicos y una biblioteca con más de 400.000 volúmenes catalogados.

¿Y cómo contribuyó Ziryab a este esplendor?

Enseñó a disponer la mesa, a servir y presentar los platos, publicó un calendario de moda con los colores y tejidos de cada estación... Incluso animó al sultán a sustituir las copas de oro por las de cristal para poder contemplar el vino al beberlo.

El verdadero nombre de Ziryab era Abul-Hasan Alí ibn Nafí, había nacido en Mesopotamia el año 789; era llamado Ziryab debido a su tez oscura y su hermosa voz que recordaban a un pájaro cantor de plumaje negro, el mirlo.
Fue discípulo de Ishaq al-Mawsulí, músico predilecto del Califa de Bagdad, Harun al-Rashid, devoto de la música, quien pide al maestro que lleve a su presencia a su mejor discípulo. La actuación de Ziryab ante el Califa causó tal impresión en este que su maestro muerto de celos le dio a elegir entre dos alternativas: o establecerse lejos de Bagdad y no volver nunca o quedarse allí y atenerse a las consecuencias. Ziryab optó por el destierro, viajó por las ciudades de Siria y el norte de África, el Cairo, cruzó los desiertos de Egipto, pero donde quiera que iba lo precedía la gloria creciente de su nombre. Escribió al emir de Córdoba, al-Hakam II para ofrecerle sus servicios, quien acepto inmediatamente. Cuando llegó a Córdoba el emir había muerto, pero su sucesor, Abd al-Rahman IV le renovó la invitación de quedarse en la corte.
Atrás quedarían para siempre la vida errante y las desventuras, el emir le ofreció un palacio y un sueldo mensual de doscientas monedas de oro, más otras prebendas, todo esto sin haberlo oído cantar. En Córdoba Ziryab encontró la prosperidad, el reconocimiento de su arte y una fama sin precedentes. Hombre de fuerte personalidad transformó costumbres e influyó en el vestido, la cocina o el mobiliario. Su aportación musical fue extraordinaria, creó el primer conservatorio del mundo islámico, realizó invenciones técnicas y creó los cantos árabes conocidos como nubas, aún presentes en los cantores marroquíes e incluso en algunos giros del flamenco español.
Falleció en Córdoba en el año 857.



Abu l-Hasan Ali ibn Nafi` (en árabe, أبو الحسن علي ابن نافع),fue un poeta, gastrónomo, músico y cantante árabe, de posible origen kurdo, aunque según otras fuentes era un liberto de ascendencia negra . Fue famoso por las refinadas costumbres orientales que introdujo en la corte cordobesa.

Sus innovaciones musicales tuvieron también una fuerte influencia. Según el arabista Emilio García Gómez, con Ziryab entraron en Hispania las melodías orientales de origen grecopersa que serían la base de buena parte de las músicas tradicionales posteriores de al menos una parte de la Península Ibérica.
Con Ziryab, la alta sociedad cordobesa aprendió además las más exquisitas novedades de Oriente: peinarse con flequillo, recetas de la cocina bagdadí , y manteles de cuero fino.

El escritor español Jesús Graus da forma en “Ziryab y el despertar de Al-Ándalus”, a una novela histórica que transita sobre el reinado de Abderrahmán II de la mano del músico árabe que da nombre a la obra. En su libro lo muestra como el primero que abrió Al-Ándalus a la corte de Bagdad, que absorbía todo el conocimiento de la Grecia antigua y que transformó una corte "aún medieval y oscura" en el reino de los placeres. Considerado por los historiadores occidentales como el Petronio de la España musulmana, Ziryab introdujo además el refinamiento "propio de un esteta", asegura su autor. Así, fundó una casa de belleza con las tendencias del peinado masculino y femenino, enseñó a la elite de Al-Ándalus el arte de ornamentar los platos, además de novedades culinarias como los dulces árabes, las albóndigas de carne y el uso de productos depilatorios o dentífricos, hasta entonces desconocidos en el reino.

Enseñó a los señores de Córdoba que los vasos de cristal eran más apropiados para degustar el vino que las pesadas copas de oro, y que los platos de un banquete no deberían probarse en un grosero desorden, sino obedeciendo a una grabación ritual que comenzaba en las sopas y los entremeses, seguía con los pescados y luego con las carnes y concluía con los golosos postres de los obradores de palacio y las diminutas copas de licor.
Les enseñó a deleitarse con el sabor de los espárragos trigueros, que ellos ignoraban, aunque sus tallos crecían espontáneamente en Al-Andalus, y con guisos de habas tiernas. Legó a la ciudad el plato que lleva su nombre “ziriabi” o asado de habas saladas.

Dictaminó que desde mayo a septiembre convenía vestirse de blanco, y que los tejidos oscuros y las capas de pieles debían reservarse para los meses de invierno. Les enseñó el gusto por el cuidado del cabello, la manicura y la limpieza y la suavidad de la piel, llegando a fundar un instituto de belleza además. También fue el que introdujo el juego del ajedrez en Al-Andalus.

Algunas costumbres y supersticiones persas que vinieron con él todavía perduran: el juego del polo, el temor a los antojos de las embarazadas, la certidumbre de que los niños que juegan con fuego se orinan en la cama y que ingerir rabos de pasa es bueno para la memoria, el miedo a los espejos rotos y al número trece.

Zyriab creó las primeras escuelas de canto, desarrollando un método de educación vocal que establecía fases de vocalización, frase, declamación y lírica. Añadió una quinta cuerda al ´ud ( coincidiendo con las especulaciones de Al kindi ) e introdujo la pluma de ave para tañerlo. Sus enseñanzas sobre música e instrumentos tendrían gran influencia sobre sus contemporáneos cristianos.Pero la máxima aportación de este personaje a la música árabe fue la creación de la nawba, una especie de suite clásica ( vocal e instrumental ) que englobaba influencias cristianas, judías y bereberes, con el clasicismo oriental como base.

Semejante capacidad intelectual inundo nuestra Córdoba de antaño, un hombre que marco una época llenándola de tintes nuevos, pionero de costumbres que se arraigarían en nuestra cultura para siempre. Un personaje de esos que hacen avanzar a la humanidad.

martes, 4 de octubre de 2011

La inmensidad del Anfiteatro romano de Cordoba



Segun A.M.Canto

El ránking de los anfiteatros romanos tras que se rectificaran los datos en la Wikipedia francesa, que es la única que tenía un artículo al respecto: http://fr.wikipedia.org/wiki/Les_plus_grands_amphith%C3%A9%C3%A2tres_romains
Ellos tenían ordenados los anfiteatros más grandes del mundo romano en función del número de espectadores, así:
1 Roma
2 Capua
3 Pouzzoles
4 El Jem
5 Tours
6 Verona
7 Cartago
8 Itálica
9 Tréveris
10 Metz
.......
es un dato impreciso, pues la cifra muchas veces depende de cálculos optimistas que alguien hizo alguna vez, no comprobables porque además suelen faltarles al menos el summum maenianum o graderio superior. Así que les sugerí que los reordenaran por su superficie en función de los ejes exteriores, que es algo más fiable, lo han hecho enseguida, ahora quedan así:
1 Roma
2 Capua
3 Metz
4 Itálica
5 Tréveris
6 Tours
7 Cartago
8 Verona
9 El Jem
10 Pouzzoles
........
De todos modos, la lista no está aún del todo bien, hay que corregirla más (ya se lo diré): Itálica y Tréveris deben estar antes de Metz, y les falta el de Córdoba, encontrado hace poco, en 2004, que, con sus 178 x 140 (o 147) m (hay discrepancia), y siempre que la estimación hasta ahora hecha sea correcta, se nos pondrá en segundo lugar (los arqueólogos cordobeses dicen que sería menor que el de Cartago, pero no es así).
Con ello, dos de los cinco anfiteatros más grandes del mundo serán hispanobéticos, y el de El Djem, como ve, bajará de "la 3ª" a la 10ª posición.

Segun la pagina web "Terrae antiquae":
Los arqueólogos aseguran que sólo son mayores los monumentos de Roma y Cartago

Los arqueólogos presentaron ayer el anfiteatro romano hallado en Córdoba, capital de la Bética. Unas excavaciones en la parte trasera de la antigua Facultad de Veterinaria han hecho aflorar parte del que fue la mayor construcción de estas características en la Hispania romana y el tercero de todo el imperio, después del Coliseo de Roma y el anfiteatro de Cartago, según los arqueólogos. El anfiteatro data del siglo I.

El eje mayor de la elipse que dibujan estas estructuras, en las que se batían los gladiadores y los esclavos se enfrentaban a las fieras, mide 178 metros, cuatro más que el anfiteatro de Itálica en Sevilla. El otro eje podría tener unos 140 metros. Los arqueólogos responsables de la excavación, Juan Murillo y Mahudilio Moreno, lo catalogaron como la obra que marca el fin de un modelo de construcción de anfiteatros iniciada en el siglo II antes de Cristo y concluida en la primera centuria de nuestra era.

Los anfiteatros de Mérida y Pompeya son los que mejor se conservan, "pero el de Córdoba lleva a los extremos la monumentalidad y grandiosidad del modelo", precisó Murillo. "Se trata de la serie republicana con grandes muros de sillería y con rellenos en los que se disponen gradas para el público; es un edificio macizo", agregó. El Coliseo de Roma es el ejemplo de un nuevo modelo basado en bóvedas.

Las catas iniciadas en noviembre pasado albergaban las sospechas de que bajo el terreno de la Facultad de Veterinaria se podría encontrar el segundo circo romano de la ciudad. Fueron hallados unos muros concéntricos y otros radiales cuyos ángulos no apuntaban a un centro común. Con ello se descartó la estructura circular típica del circo y comenzó a tomar forma la elipse del anfiteatro. Otro muro detectado en una excavación de un edificio cercano confirmó la fórmula espiral del monumento.

La certificación del hallazgo la otorgan, según los investigadores, las numerosas inscripciones lapidarias de gladiadores que ya fueron halladas en el entorno de estas nuevas excavaciones. "Son 20 inscripciones que contemplan todas las categorías de gladiadores y suponen la colección más importante que existe, exceptuando la de Roma", precisó Desiderio Vaquerizo, catedrático de Arqueología de la Universidad de Córdoba.

El último elemento que ha dado la clave a los arqueólogos ha sido una placa que marcaba la reserva de localidades a una familia honrada por la curia romana.

El anfiteatro, construido en la época de Claudio Flavio y que podía albergar entre 30.000 y 50.000 personas, fue abandonado en el siglo IV, coincidiendo con la crisis de los espectáculos de gladiadores, que fueron prohibidos por Constantino. Los arqueólogos han detectado asentamientos poco definidos en el espacio del anfiteatro en el siglo IV. Pero fue en la época de ocupación musulmana en la que un arrabal de casas levantadas entre los siglos IX y X se superpone a la sillería del anfiteatro.

Las excavaciones han destapado hasta el momento la parte que ocupaba la fachada del anfiteatro hasta el podio que marcaba el inicio de la explanada de arena. De las tres plantas que le otorgaban una altura inicial de unos 15 o 20 metros, sólo se conservan unos cuatro metros.

Mahudilio Moreno explicó que el desgaste responde al "expolio despiadado" que sufrió desde el declive de estos centros lúdicos hasta la implantación del arrabal que le da el aspecto actual. El material que era extraído se utilizaba para otras construcciones, según el arqueólogo.


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CÓRDOBA. Los libros de Historia deberán reescribir desde hoy una nueva página del pasado de la ciudad, gracias a uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de los últimos años: la estructura de un anfiteatro romano, aparecido en el entorno de la avenida Medina Azahara, y que ha sido catalogado ya por los expertos como el más grande de Hispania.

Con la aparición de este anfiteatro, los arqueólogos completan el repertorio de edificios romanos dedicados a espectáculos públicos, en el que también se encuentra el teatro de la plaza Jerónimo Páez y el circo de Orive. Se sospecha que todos ellos pudieron ser proyectos simultáneos.

Según las primeras estimaciones, este enclave -que permaneció en activo entre el siglo I y IV d.C.- pudo albergar entre 30.000 y 50.000 espectadores, lo que lo sitúa como el tercer anfiteatro más grande del Imperio, después del de Roma (Italia) y el de Cartago (Túnez).

En concreto, estos restos están situados en la fachada sur de la antigua Facultad de Veterinaria, en unos terrenos que son propiedad de la Universidad de Córdoba. En ellos ha trabajado, en los últimos 10 meses, un equipo de arqueólogos de la UCO y la Gerencia de Urbanismo que ha calculado que este edificio de planta elíptica pudo tener unas dimensiones de alrededor de 178 metros de longitud (en su eje mayor) por 147 metros (en el menor) y una altura de tres plantas (de 10 a 15 metros), lo que da idea de la monumentalidad de este espacio público.

"La convocatoria de juegos suponía una gran fiesta para la sociedad de la época y éstos sólo se convocaban situaciones muy especiales", indicó ayer el director del Seminario de Arqueología de la UCO y codirector de los trabajos, Desiderio Vaquerizo.

Hasta este espacio de la Corduba romana (capital de la Baetica) se acercaban ciudadanos de toda la provincia dispuestos a disfrutar de "espectáculos amenos que duraban varias horas e iban creciendo en emoción", añadió Maudilio Moreno, otro de los arqueólogos participantes.

Todo comenzaba con una exhibición de animales salvajes y venationes (especie de cacerías). La jornada continuaba con ejecuciones sumarísimas -normalmente de esclavos- y, ya por la tarde, se realizaban las luchas entre gladiadores aunque, en la mayoría de los casos, no eran a muerte.

El anfiteatro de Córdoba estuvo en activo hasta finales del siglo III o mediados del siglo IV, momento en el que los juegos gladiatorios sufrieron una grave crisis provocada por la prohibición de su celebración por orden del emperador Constantino.

Con posterioridad, y debido a la buena calidad de los materiales empleados, este lugar sufrió importantes expolios durante la época califal (siglo X) en la que se construyó un arrabal aprovechando los materiales existentes. Después, el lugar pasó a ser una zona de huertas que ha perdurado hasta hoy.

Aunque se conserva una mínima parte de la superficie total del anfiteatro, los arqueólogos calculan que la excavación puede estar terminada y abierta al público como parque arqueológico en un periodo de entre 6 y 10 años.

El anfiteatro, que estuvo rodeado por un barrio residencial, contaba con la distribución habitual que rige este tipo de espacios: la arena (o zona central en la que se desarrollaban los espectáculos), el graderío (en el que se disponían los asistentes) y el podio (que separaba las anteriores).

No obstante, su estructura también posee ciertas particularidades, ya que está formada por grandes muros de sillería que permanecían rellenos de tierra y sobre los que se disponían las gradas, características que lo convierte en un edificio macizo.

Este modelo de construcción, también presente en el de Mérida, evolucionó en poco tiempo hacia otro (el del Coliseo de Roma) que presenta una estructura de gradas totalmente hueca, formada por pasillos abovedados que servían para el tránsito interior de los asistentes. Asimismo, el anfiteatro cordobés contaba con un diseño muy práctico "que garantizaba la contemplación del espectador desde cualquier punto y facilitaba la afluencia y salida del mismo en poco tiempo", dijo el arqueólogo de la Gerencia de Urbanismo y codirector de la excavación, Juan Murillo.

El Ayuntamiento y la Universidad de Córdoba pretenden ahora crear un parque arqueológico en la zona.

Una vez finalizado el proceso de documentación posterior a la excavación, el vicerrector de Gestión de Recursos de la UCO, José Roldán Cañas, indicó que la Universidad cederá ese terreno para la creación de un parque arqueológico que permita conocer los restos del anfiteatro romano.

De este modo, se pretende que la zona se convierta en otro de los puntos de referencia turística de la ciudad, responsabilidad ésta que excede de las posibilidades con las que cuenta la Universidad, por lo que "se requerirá tanto la colaboración de entidades públicas como privadas", indicó Roldán Cañas. La intención de la institución universitaria es rentabilizar social, cultural y económicamente el hallazgo de estos restos, aparecidos durante el proceso de adaptación de la antigua Facultad de Veterinaria a sede del nuevo rectorado. Este hecho variará, en parte, el proyecto inicial de las obras, que contemplaba la creación de un edificio de nueva planta que albergaría un importante salón de actos y la secretaría general.

Según confirmó el vicerrector de Infraestructuras, José Manuel Muñoz, el proyecto definitivo, que estará listo a finales de octubre, reduce las dimensiones del inmueble y propone un salón de actos con capacidad para unas 400 personas (espacio suficiente para la celebración de los claustros). En enero se convocará la adjudicación de las obras, que tienen un plazo de ejecución de 18 meses.

Los gladiadores, héroes de la multitud

Los trabajos realizados por el equipo de arqueólogos junto a la antigua Facultad de Veterinaria también han puesto al descubierto una magnífica colección epigráfica, formada por alrededor de 20 inscripciones de gladiadores, que se erige como una de las mejores del mundo.

Éstas se unen a otras descubiertas con anterioridad en Ciudad Jardín, que hacían sospechar de la existencia de un edificio de espectáculos públicos en los alrededores. En ellas se detallan diversos aspectos de la vida y los éxitos de estos luchadores, así como detalles sobre las circunstancias de su muerte, cuya edad no superaba en muchos de los casos los 20 años.

Fueron auténticos héroes entre los ciudadanos de su tiempo. Se sabe que hubo muchos gladiadores cordobeses y los expertos creen que incluso pudo existir un lugar en la ciudad el que se instruyera a estos jóvenes.

Una ciudad volcada con los espectáculos

La situación privilegiada de la Corduba romana, que ostentó la capitalidad de la Baetica, incidió en la construcción de una importante red de edificios públicos destinados a la diversión y el entretenimiento, que convocaron a miles de ciudadanos provenientes de toda la provincia.

Los más importantes, de los que se conocía su existencia por inscripciones pero que han sido documentados en los últimos años, son: el teatro, el circo y el anfiteatro. El primero de ellos, (en la plaza Jerónimo Páez), tuvo una capacidad para unos 15.000 espectadores (es el mayor de Hispania) y sus restos están en fase de estudio. El circo, ubicado en la manzana de Orive, estaba destinado a las carreras de caballos.