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sábado, 13 de noviembre de 2010

El enigma de Medina Al-Zahira, la ciudad de Almanzor





Siempre hemos oido hablar del palacio de Medina Azahara, la ciudad palatina, pero hubo otro palacio de similares caracteristicas encubierto en parte por la grandeza del anterior, hablo de Medina Al´Zahira. ¿ Que sabemos de su ubicacion, de su desaparicion?, fue el centro de poder en su momento, mandado construir por Almanzor en los albores de la desmembracion del califato?, adentremonos en este enigma intentando aportar algunos datos que al menos esclarescan un poco mas el misterio de este palacio singular.

Medina Alzahira, en árabe la "ciudad resplandeciente" fue una ciudad palatina construida por Almanzor en el siglo X en las cercanías de Córdoba en la margen derecha del Guadalquivir. Su construcción se produjo entre 979 y 987. Almanzor abandonó Medina Azahara, se instaló en ella y la convirtió en el segundo centro administrativo y de poder del Califato, hasta que fue saqueada y destruida en abril de 1009.

La ubicación de Medina Al Zahira se ignora (según el ensayo sobre Almanzor de Laura Bariani, Editorial Nerea, 2003). Pero se sabe que era una auténtica ciudad, cuyo nombre se traduce por "ciudad resplandeciente".

Según este ensayo, la ubicación fue elegida de acuerdo con unos presagios que habían anunciado que la ciudad que se edificara en ese lugar se convertiría en el centro de todo el poder, poder del que quedarían privados los Omeyas.

Es posible que la imposibilidad de conocer su ubicación esté relacionado con que, apenas 30 años después de su edificación, fue completamente destruida por el Omeya Muhammad al Mahdi, que derrocó al califa Hisham y declaró la guerra civil.
El Omeya comprendió bien que para deponer a Hisham había que poner fin a la dinastía de los amiries (la de Almanzor) y que para triunfar en el intento era preciso atacar su bastión geográfico y simbólico. En febrero de 1009 "ordenó destruir la ciudad, derribar sus muros, arrancar sus puertas, desmantelar sus palacios y borrar sus trazas".

Se barajan varios lugares de ubicacion, algunos hablan del barrio de Fidiana, otros en las inmediaciones del Pryca Zahira, los mas en el poligono de las Quemadas( de ahi vendria lo de "las Quemadas", ya que se considera que fue incendiada).Incluso algun autor se atreve a presentar fotografias de los restos del palacio ubicado en el poligono antes mencionado.En realidad la ubicacion exacta no se sabe con certeza pero se presupone qe estaba a las a fueras de Córdoba hacia la zona este, pero no se han encontrado nada mas que arrabales que llegaban hasta la zona de Fátima próxima al Pryca. Las ultimas excavaciones en la avenida de Libia nos muestran hectareas y hectareas de restos arqueologicos de arrabales musulmanes que se dirigen hacia las zonas mencionadas anteriormente, algo que es bien significativo.
Según historiadores musulmanes de la época este palacio era aun mas grande y hermoso que Madinat al-Zahra.

Otras opiniones son mas concretas y ubican los restos de este antiguo palacio en el poligono industrial de las Quemadas donde actualmente se encuentra el centro de discapacitados "Proymer" . A los restos se pueden acceder desde un camino que sale desde la salida de la autovia hacia el mismo poligono industrial (enfrente de una nave de maquinaria). Por el camino se pueden observar restos de esta etapa de esplendor de la Península Ibérica como pueden ser aljibes, pozos y demás para el abastecimiento de agua, así como los cimientos. estoy seguro que al igual que el antigo anfiteatro romano, o el gran circo, se conseguira finalmente localizar este extraordinario recinto, ese dia sera grandioso porque recuperaremos del olvido una nueva joya de ese collar que es nuestra urbe...


Las almunias eran residencias campestres, a veces verdaderos palacios, situados a las afueras de la ciudad. No eran sólo grandes fincas de recreo rodeadas de extensos jardines bien irrigados, sino también importantes explotaciones agrícolas o ganaderas que producían cuantiosos beneficios al propietario. Una de las más antiguas de Córdoba era la almunia al-Rusafa, edificada por el emir Abd al-Rahman I (756-788) al norte de la capital. En ella, según las fuentes, se plantaron plantas exóticas y árboles traídos de Siria y otras regiones por los agentes del emir, entre ellos una palmera y unos granados que daban gruesos frutos, variedad que fue conocida desde entonces como granada rusafí, por proceder de la Rusafa siria, o granada safarí, en recuerdo de Safar, la persona que, al parecer, la introdujo en la provincia de Málaga. Esas nuevas especies, incluida dicha granada, se aclimataron en esta almunia y después se expandieron por la Península.

Otra almunia muy famosa fue la de al-Na‘ura o de la Noria, construida por el emir Abd Allah (888-912). Ésta fue ampliada y embellecida en el siglo X por Abd al-Rahman III, que la convirtió en su residencia preferida antes de construir Madinat al-Zahra’. Pertenecían a ella los restos encontrados por D. Félix Hernández en 1957 en el Cortijo del Alcaide y otros encontrados recientemente cerca de allí. Sus jardines estaban irrigados por el agua que una gran noria extraía del Guadalquivir.

El mismo emir construyó la almunia al-Nasr o de la Victoria, situada asimismo junto al río. Toda la orilla estaba plantada de olivos y servía de paseo a los elegantes, según las fuentes: «siempre había gente paseando bajo las sombras de los árboles por la frescura del lugar».

Durri el Chico, el fatá o gran oficial de origen esclavo de al-Hakam II, construyó una almunia llamada al-Rumaniyya, que regaló luego al califa al-Hakam (en 973). Según los autores árabes, ésta había sido una «creación personal suya, su lugar de retiro y la inversión de todo su caudal».


«Había llegado en ella al colmo de la perfección», era tan bella y bien dispuesta que el califa acudía allí con frecuencia. Poseía jardines bien regados y tierras de labor que reportaban al fatá pingües beneficios. Las ruinas de esta almunia fueron excavadas en 1910 por D. Ricardo Velázquez Bosco y destruidas más tarde por las obras de un cortijo. Ocupaba un área de 4 hectáreas a los pies de la Sierra de Córdoba, al oeste de Madinat al-Zahra’. Se niveló el terreno mediante terrazas y se situó en la más alta el edificio residencial, cuya estructura era más modesta pero similar al de Madinat al-Zahra’, y bajo ella una gran alberca de la que aún se conservan parte de los muros perimetrales. Otra almunia ha sido localizada en la finca de Turruñuelos, al noroeste de Córdoba, con nada menos que once hectáreas y media de extensión.

Las grandes mansiones del interior de la ciudad también poseían sus jardines, que hoy podemos imaginar gracias a un relato de Ibn Hazm en su obra titulada El collar de la paloma. En unas líneas recuerda una fiesta familiar que se celebró en sus casas del arrabal oriental de Córdoba. Las mujeres pasaron el día en casa y por la tarde se trasladaron a un torreón que había en la finca y que hacía las veces de mirador. Poseía éste unos ventanales con celosías o ajimeces desde los que se dominaba el jardín de la casa y se podía divisar toda Córdoba y su vega. Tras contemplar el paisaje, las mujeres bajaron al jardín, donde las más ancianas pidieron a una joven esclava que cantara acompañada del laúd. La contemplación de la naturaleza era uno de los placeres más arraigados en la sociedad andalusí, así lo demuestra este relato y también la organización de los jardines de la ciudad palatina de Madinat al-Zahra’

2 comentarios:

Rafa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rafa dijo...

Por la A-IV, saliendo de Córdoba para Rabanales, siempre que iba en el autobús o ya en mi coche veía los grandísimos sillares, de hasta alrededor de un metro de longitud y más de medio de altura, junto a la "cerca de Lagartijo".
Piedras grises, compactas y enormes que no están ahí por casualidad.